Para esto, es necesario relajarse
Debra lentamente introdujo el teléfono celular, dejando la cuerda colgando de entre sus labios. Avergonzada de lo simple que le quedaba, se subió los pantalones y dio unos pasos. Era incómodo mas no inaguantable. Se puso la bata de laboratorio y oyó el zumbido del intercomunicador. Sigue leyendo